Este fin de semana pasada en la clase de bonsai, sobraba algo de tiempo, así que nos decidimos a reproducir algunas orquídeas que Sebastián tenía a punto.

Yo desconozco por completo esta técnica, pero ahora que he visto como lo hace Sebastián, voy a intentarlo en algunas orquídeas que tengo en casa.

Cuando la flor cae, y la orquídea se queda en hojas verdes y las varas, cogemos musgo esfangum y rodeamos a la altura de las yemas latentes con alambre para que el musgo quede sujeto. De esta forma, si aportamos humedad periódicamente a estas zonas, emite raíces.

Esto ya se había hecho con anterioridad, y la orquídea “padre” estaba así:

Los circulos rojos, marcan los futuros "hijos"

Cortamos por debajo de los cepellones de raíces, con sumo cuidado. Todo es muy tierno y delicado.

3 bulbos a punto de ser plantados.

Detalle de las 3 plantitas que separamos.

Preparamos la tierra, que se compone de 50% de akadama fina (la que desechamos en bonsai), con 50% de musgo esfangnum.

El objetivo es que sea una mezcla drenante pero a la vez que absorva mucha agua y la retenga.

Preparamos la maceta y vamos colocando tierra cuidadosamente.

Nos podemos ayudar con un alambre ara sujetar los bulbos en la maceta.

Apalilleamos de igual forma que lo hacemos en bonsai, regamos en profundidad o lo sumergimos en agua durante 1 minuto…. y….

Ahora a crecer!!!

 

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