Buenas de nuevo, como os comentaba, este fin de semana ha estado repleto de trabajos.

En este caso transplantamos una Morera Papelera o Broussonetia papyrifera.

Variedad de hojas muy pequeñas (resultado de multiples defoliados), y con un verde muy característico, hacen que sea uno de mis bonsais preferidos. El tacto aterciopelado de las hojas, y que lleva conmigo casi desde que era un plantón, le tengo un especial cariño. Siempre cultivado en maceta. Ramificación muy fina.

La maceta en la que lo transplanté, sale de mis manos también. Maceta hecha en gres blanco sin chamota, hecho en 2010 y esmaltado en 2011. Es una maceta hecha completamente a mano, sin moldes ni nada que se le parezca. Es ovalada, aunque si la miramos desde arriba, es evidente que no es simetrica, puesto que al cocer, se deformó un poco. El esmalte craquelado le da un toque interesante. Aunque no es ni de lejos la mejor de las macetas, el hecho que esté hecha a mano, le da cierta importancia a la composición.

Como siempre os muestro una imagenes de todo el proceso, de sobras conocido por todos, pero observar el pan de raíces que tenía (2 años de cultivo en maceta de madera), y como podemos conseguir cepellones compactos y llenos de racies finas y pequeñas. Una vez más, el buen cultivo, el agua i un buen abono son fundamentales. Aunque el sol que tiene y la zona en la que está ayudan mucho también.

Maceta gres blanco cocida a 1250ºC

Colocamos las rejillas de drenaje y el alambre de hierro para sujetar el cepellon.

Hay que prestar atención que las rejillas no generen zonas donde el agua se pueda quedar retenida. Para ello pondremos la rejilla de forma que el agua pueda circular libremente por debajo de ella. Un truco es que al colocar los alambres, los pretemos un poco para provocar el levantamiento de la rejilla y así el agua pueda salir por los agujeros de drenaje.

Hacemos un montículo en el centro con una granulometría entre 4 y 5 mm

La granulometria que usemos en el fondo, puede ser un poco mayor que el resto, aunque yo por comodidad uso la misma en toda la maceta. Al fin y al cabo, cuando lo apalilleemos, vamos a mezclarla toda. Es importante para la colocación del arbol, crear un pequeño montículo en el centro y así acomodar el cepellon correctamente.

Maceta de madera de palet una vez extraído el cepellon.

Son macetas realizadas en madera de palet, aguanta muy bien la humedad. Hay que vigilar que sean palets fumigados (los de transporte internacional), así nos evitamos gusanos y parásitos en el madera que puedan afectar al bonsai. He comprobado que la fumigación o tratamiento que tiene la madera NO AFECTA para nada a los bonsais.

Cepellón compacto con muchísimas raíces finas. Hay pocas de gruesas.

Cepellon limpio, peinado y preparado para el transplante. Lo mojamos un poco para evitar la deshidratación de las raices.

Como podemos observar, el cepellón de ha visto reducido enormemente, pero se han respetado las raices finas y se han eliminado las gruesas que daban la vuelta a la maceta, puesto que su función es la de captar el agua, y en bonsai, el agua la tienen garantizada.

Una vez bien apalilleado, ponemos musgo de fibra corta encima de las raíces finas que quedan por encima del sustrato, para evitar que se seque.

Aspecto final una vez transplantado.

Plantado ligeramente a la derecha y ligeramente hacia el fondo. NUNCA debemos plantar los arboles en el mismo centro de una maceta ovalada.

Detalle del craquelado del esmalte de la maceta.

Ya en su posición final en su soporte.

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